EL RELOJ AUTOMÁTICO
Los relojes automáticos son maravillas de la ingeniería micromecánica que se distinguen por no requerir de una batería para funcionar ni de ser cargados manualmente a diario. Obtienen su energía del movimiento natural del brazo del usuario.
Principales Componentes y Funcionamiento:
Masa Oscilante (Rotor): Este es el corazón del sistema de carga automática. Es un peso semicircular, a menudo visible a través de un fondo de caja transparente, que gira libremente sobre un pivote central. Cuando la persona que lleva el reloj se mueve, la gravedad hace que el rotor oscile.

Tren de Rodaje de Carga: El movimiento del rotor se transmite a través de un complejo conjunto de engranajes diminutos. Estos engranajes están diseñados para multiplicar la fuerza del movimiento del rotor y convertir su oscilación bidireccional en un movimiento unidireccional que es útil para dar cuerda al muelle real.

Muelle Real (Mainspring) y Barrilete: La energía generada por el rotor y transmitida por el tren de rodaje se acumula en el muelle real, una tira larga y delgada de metal enrollada en espiral dentro de un tambor llamado barrilete. A medida que el muelle real se enrolla, almacena energía potencial. Un embrague deslizante (bridle) en el extremo exterior del muelle evita que se enrolle en exceso y se rompa.

Tren de Engranajes (Gear Train): La energía liberada por el muelle real a medida que se desenrolla impulsa el tren de engranajes principal. Este tren de ruedas (rueda de barrilete, rueda central, rueda tercera, rueda de segundos) reduce progresivamente la velocidad y aumenta el torque, transmitiendo la energía de manera controlada hacia el escape. 
Escape: El escape es el “cerebro” del reloj. Está compuesto por la rueda de escape, el áncora y el volante. Su función es regular la liberación de energía del muelle real en impulsos regulares y controlados, que a su vez impulsan el volante. Es el responsable del característico “tic-tac” del reloj.

Órgano Regulador (Volante y Espiral): El volante es una rueda balanceada que oscila de un lado a otro. Acoplada a él está la espiral, un muelle muy fino que hace que el volante oscile a una frecuencia constante (por ejemplo, 28,800 alternancias por hora o 4 Hz). La precisión del reloj depende en gran medida de la constancia de estas oscilaciones. El escape, al recibir la energía, da un pequeño “empujón” al volante en cada oscilación para mantenerlo en movimiento.
